
Chihuahua a 9 de octubre — Un agente de la Policía Municipal, identificado como Ali Ortiz, con 10 años de servicio, se manifestó al exterior de la Comandancia Norte, expresando su temor de ser dado de baja por una condición de salud mental que desarrolló tras participar en una balacera en 2018, donde resultó herido.
El oficial relató que durante una detención de alto impacto hace seis años, él y sus compañeros enfrentaron un tiroteo, logrando la captura de un delincuente y el aseguramiento de armas de fuego. Sin embargo, las heridas de bala que sufrió en el incidente han dejado secuelas psicológicas, incluyendo ansiedad, depresión y paranoia, por las cuales ha estado en tratamiento con medicamentos controlados, lo que, según él, ha derivado en una adicción.
Ali Ortiz explicó que lleva entre tres y cuatro meses incapacitado por su condición mental y teme que el Órgano Interno de Control de la corporación, que lo citó para una entrevista, podría estar preparando su baja definitiva. El agente considera esta posibilidad injusta, ya que su estado es consecuencia directa del cumplimiento de su deber.
Ortiz anunció que permanecerá en protesta frente a la Comandancia hasta obtener una solución, pidiendo atención especializada que le permita continuar con su trabajo en la policía, al cual asegura tener un gran compromiso.
Ante esta situación, el comisario Julio César Salas González acudió personalmente a dialogar con el oficial manifestante. El comisario describió a Ortiz como un policía respetuoso y disciplinado, y se comprometió a brindarle el apoyo necesario, asegurando que buscará los mecanismos para que sea atendido en instituciones especializadas.
«Como jefe de esta corporación, es mi responsabilidad apoyar a los agentes que lo necesiten, y en este caso no será la excepción», declaró Salas González, quien dejó claro su compromiso con el bienestar del personal a su cargo.